Archive for 29 marzo 2009

h1

El futuro mediado

marzo 29, 2009

El debate sobre el futuro de la prensa se muestra tan inevitable como la transformación del propio sector de las comunicaciones en los próximos años. Este cambio, producido de forma progresiva pero a gran velocidad, está inclinando decisivamente la balanza en favor de los medios y los contenidos digitales. Una nueva era de la comunicación basada, en primer lugar, en el cambio de los soportes de la información.

 Según un vídeo publicado por Microsoft Office Labs, el futuro está en la combinación de las ventajas de los periodistas, robots y lectores, en lo táctil, en las pantallas flexibles interactivas, y, en definitiva, en lo digital. Además, en el vídeo se apuesta por la desaparición de los medios impresos, exceptuando el caso de los gratuitos, así como de periódicos impresos que sepan adaptar sus contenidos a las nuevas demandas de información de los usuarios.

tascon

 

Esta visión un tanto apocalíptica del papel debe, sin embargo, ser matizada. Aunque la realidad actual sugiere con firmeza que el futuro de la prensa escrita augura un final inminente, en favor de las versiones digitales de los periódicos, lo cierto es que no todo el mundo termina de estar de acuerdo en esta cuestión, o, cuanto menos, no se encuentra conforme con esta nueva realidad.

 Según Juan Varela, reconocido blogger y ganador del premio The Bobs-Deutsche Welle al mejor Weblog Periodístico en Español 2004 por su aclamado blog Periodistas21, la voluntaria salida de Mario Tascón del grupo Prisacom se debe precisamente a una incapacidad de aceptar las nuevas fronteras que afronta el oficio de la comunicación: Tascón, poco partidario de la integración de redacciones, no pudo soportar el empuje de redacciones como las de El País en las que llegaba la hora de pensar en internet como plataforma esencial del periodismo del futuro y no sólo como una extensión digital de los diarios”.

En contraposición, la postura de Varela al respecto se muestra bastante distinta a la de Tascón. De hecho, es miembro de un equipo de cinco afamados bloggers que han trabajado en la escritura del primer libro dedicado a los blogs, en el que se apuesta por la conversación en internet, forma de definir la verdadera función de los blogs, como medio para revolucionar medios, empresas y ciudadanos.

Además, en su blog, apuesta abiertamente por la era del Periodismo 3.0, basado en la socialización de la información. Una nueva realidad mediática en la que los ciudadanos jueguen un papel más importante que nunca en la transmisión de la información, mencionando incluso una apropiación de los flujos de la información por parte de los ciudadanos más activos.

juan-varela

En la línea de Varela, un reportaje publicado en El País en agosto de 2008 llamado “La inevitable renovación de los periódicos”, considera que “más que esperar a morir, los periódicos tendrán que esperar a adaptarse”, según las reglas del fenómeno conocido como mediamorfosis. Además, según el artículo, la demanda de información por parte de los usuarios es cada vez mayor, y la gente está más informada que nunca gracias a los milagros de Internet. Por si fuera poco, se reivindica la necesidad de integración de las plantillas, que elaboren contenidos independientemente del soporte, y se alerta sobre el peligro de amarillismo que supone la lucha por la inmediatez.

En definitiva, el incierto futuro de la prensa escrita en particular, y del mundo de la información en general, se irá resolviendo de forma rápida e inminente en los próximos años. Probablemente muchos periódicos desaparecerán, creándose otros nuevos, y se mantendrán las ediciones impresas de aquellos que sepan ofrecer lo que los lectores más fieles demanden, a través de la transformación de los contenidos.

Si las versiones digitales de los periódicos, acogedoras de la publicidad, son capaces de encargarse de forma eficaz y responsable de la información más fresca y de última hora, sus correspondientes ediciones impresas podrán satisfacer las necesidades de aquellos que busquen leer reportajes largos, elaborados concienzudamente y ricos en fuentes, detalles y alusiones de todo tipo, tal y como ya se hace hoy en día con las ediciones dominicales de muchos periódicos. Por tanto, no queda más remedio que adaptarse, aprendiendo a diferenciar las funciones comunicativas de los distintos medios, pero, irremediablemente, en el marco de un futuro que será, ante todo, mediado.

Anuncios
h1

Crónica de una injusticia artística

marzo 24, 2009

Si algo demuestran cada año los meses previos a la celebración de la gala de los Oscar, es que los resultados de dicho certamen se encuentran siempre sujetos a todo tipo de sorpresas. Ni las encuestas, ni las opiniones de la crítica, ni la recaudación en taquilla, ni el revuelo que pueda levantar una determinada película, aun siendo fieles indicadores de su posterior éxito en el Kodak Theatre, pueden asegurar en último término un considerable número de estatuillas doradas en la gran noche del cine.

 

Los ejemplos abundan por todas partes en la historia de los Oscar, sin necesidad de irse muy lejos a buscarlos. En 2006, la historia de amor entre dos rudos vaqueros retratada magistralmente por Ang Lee, “Brokeback Mountain”, película que consiguió arrancar multitud de reacciones contrapuestas a lo largo y ancho del planeta, parecía la favorita indiscutible tras su arrollador triunfo en la noche de los Globos de Oro, la llamada antesala de los Oscar.

 Una notica de El País, con fecha del 17 de enero de ese mismo año -publicada tras conocerse la repartición de los “globos”-, así lo atestiguaba. Sin embargo, la noche del 5 de marzo, el tiempo pareció congelarse por unos instantes cuando Jack Nicholson, con un extraña expresión de decepción en su rostro, pronunciaba la palabra de la polémica: “Crash”.

La película de Paul Haggis, estrenada casi un año antes en Estados Unidos, había obtenido una victoria rumoreada en los pasillos, pero que pocos se habían atrevido siquiera a sugerir en voz alta. Con una diferencia de taquilla de más de 12 millones de dólares a favor de la película de Ang Lee, según datos de www.cineol.net, y después de haber levantado infinitas veces menos revuelo en la opinión pública -a pesar de tratar el conflicto racial en la ciudad de Los Ángeles-, Crash se alzó finalmente con la preciada estatuilla. Además, el apoyo de la crítica hacia la película de los vaqueros había sido prácticamente unánime hasta la noche de la entrega de premios, postura que, sin embargo, se vio relativizada tras el inesperado fracaso de la cinta.

 

Algo parecido había ocurrido el año anterior, cuando Scorcese pegó muchas vueltas en su butaca mientras Clint Eastwood le arrebataba uno a uno los premios que parecía tener tan cerca, llenando una vez más su estantería de premios con “Million Dollar Baby”, una película que se coló en las nominaciones en los últimos momentos, y que contaba con el firme apoyo de la crítica, algo que, particularmente, no he podido terminar de entender.

Esta última edición de los Oscar, en concreto la número 81 de la historia de los premios, no estuvo exenta de sorpresas. Sin embargo, algunos de los olvidos más sonados no esperaron a producirse la propia noche de la gala, sino que llegaron anteriormente, con el conocimiento de las nominaciones. A grandes rasgos, la producción que se dio con la puerta en las narices fue en este caso “Revolutionary Road”, cuarta película de Sam Mendes, aclamado director de la magnífica “American Beauty”.

Contando con una historia que diseccionaba dramática y magistralmente el tedio de una pareja de los años 50, con unas más que brillantes interpretaciones de Leonardo Dicapio y Kate Winslet, con un guión bien articulado y contenido, y unos secundarios de oro, esta película, una de las más esperadas del año, se tuvo que conformar con un total de tres nominaciones, de las que no ganó ninguna.

Muchas pueden haber sido las razones de un fracaso tan sonado como inesperado. Entre las más importantes, el poco respaldo que obtuvo la película por parte de la crítica, aunque esta no se mostrara en absoluto unánime, como demuestran algunas valoraciones tan entusiastas como la publicada en Notasdecine. Algunos dirán que es mala suerte, que son cosas que pasan, que Sam Mendes se encuentra prácticamente en el inicio de una carrera que empezó brillante, y que proporcionará joyas aún mayores.

 Otros, sin embargo, y entre los que me sitúo con absoluta convicción, hablarán de lo que ha sido una nueva  injusticia artística, producto de la ingenuidad del espectador, de los prejuicios y los falsos tópicos de los críticos que, una vez más, han conseguido calar en la decisión de los cada vez más perdidos votantes. En cualquier caso, y tal y como ha demostrado la historia del cine, el valor de una obra cinematográfica no se mide por el número de premios que recibe en primera instancia, sino por su capacidad para perdurar en el tiempo, llegando, de esta forma, a convertirse algún día en todo un clásico del séptimo arte.

h1

Interactividad: oportunidad vs amenaza

marzo 11, 2009

El debate está servido. Cada vez son más los periódicos digitales, portales de noticias y redes de marcadores sociales que se apuntan a una de las nuevas herramientas que ofrece Internet en materia de comunicación entre usuarios: la interactividad. Vista por algunos como una amenaza a la labor periodística profesional, por otros como el primer paso hacia el mal llamado “periodismo ciudadano”, y para unos últimos como un simple avance en las posibilidades de interacción de aquellos usuarios que acceden a Internet para informarse.

todo-el-mundo-periodista

Sin embargo, e independientemente de lo que se pueda opinar al respecto, no conviene confundir términos o integrar todas las posibilidades interactivas dentro del mismo saco, puesto que existen numerosas diferencias entre ellas.

 No es lo mismo recurrir a un periódico digital, en el que el usuario que accede tiene la seguridad de que la información ha sido elaborada por profesionales que, tal y como les obliga su ética profesional, habrán recurrido con seguridad a fuentes contrastadas y fiables (las cuales deben ser siempre, al menos, mencionadas); que entrar en una red de marcadores sociales de noticias, en las que desde un primer momento se debe ser consciente de que las noticias son elaboradas por gente no profesional, que elabora informaciones desde su casa, pero que no es periodista, ya que  sólo pretende compartir información que considere de interés.

En este sentido, no hay más que acceder a diferentes ejemplos en la red para ser conscientes de esta realidad. En su caso, el diario Público en su versión digital es uno de los periódicos que ofrece dejar comentarios de las noticias, según su política de participación ciudadana.

 Sin embargo, es necesario estar registrado antes de poder comentar en las noticias, siendo el periódico libre de eliminar los comentarios que considere insultantes o difamatorios. Asimismo, este periódico digital ofrece la posibilidad de valorar las noticias, así como comentar en los blogs relacionados con el portal sin necesidad de registrarse previamente. La aparición de encuestas en la página principal del portal es otro de sus puntos fuertes.

periodismociudadano

El portal de noticias de Terra supone un paso intermedio en las posibilidades de participación. Aunque no permite realizar comentarios en las noticias, el usuario puede participar respondiendo la pregunta del día o participando en sus foros y chats, en los que puede registrarse de forma rápida y sencilla.

Finalmente, el marcador social de noticias Meneame permite una interactividad total, de modo que las noticias son elaboradas y enviadas por los usuarios, que pueden, a su vez, votar las mejores noticias e intercambiar impresiones sobre las mismas. Además, uno de los aspectos más destacados de la página es que integra en la página principal una relación de las noticias y sitios más votados.

Por tanto, Internet ofrece cada vez más posibilidades de interacción entre los usuarios y el medio. Ello no implica que estos usuarios vayan a suplantar en un futuro la labor periodística profesional. Simplemente implica el constante diálogo e intercambio de información entre los usuarios de la red. Porque todo el mundo tiene algo que decir, y debe tener la oportunidad de hacerlo. Los que se empeñen en seguirlo viendo como una amenaza, allá ellos.

h1

La publicidad como principio, ¿y también como fin?

marzo 8, 2009

Vivimos en la era de la publicidad. Aunque no se pueda hablar de publicidad y éxito como sinónimos, sí es cierto que, en muchos casos, una buena estrategia publicitaria asegura buenos resultados en la promoción de diversos organismos, instituciones, que van desde un partido político hasta una banda de música, pasando por una empresa de alimentación o de coches.

Todo se compra y todo se vende: materia y no materia, artículos de todo tipo, sensaciones, experiencias, rumores y detalles íntimos. Tal y como muestra la realidad cotidiana de los medios, todo parece tener un precio.

 

En el concreto ámbito de la red, la publicidad ha jugado un papel de gran importancia que ha ido creciendo con el paso de los años, años que no son muchos, por otra parte. Lo que hace pensar que asistimos a un fenómeno que va en imparable aumento y que producirá grandes éxitos de lo más inesperados, que abaratará los costes de promoción y que, asimismo, multiplicará la competitividad de los que buscan vender una idea, un producto, una historia o una canción. Internet es una herramienta óptima para los que buscan promoción a escala internacional o local, para los que quieren expandirse, buscando nuevos públicos.

Es verdad que no todo el mundo dispone aún de ordenador, y que subir contenidos propios y, especialmente, en el ámbito de las artes y la investigación, puede suponer numerosas controversias y problemas de tipo legal debido a los polémicos derechos de autor. Sin embargo, no restringir la información es precisamente la manera de ser visible en Internet.

Si dejamos que la gente descargue nuestro corto, nuestra serie, nuestra canción, no estaremos obteniendo beneficios a corto plazo, pero estaremos abriendo las puertas al mercado de la red, optanto por una forma de publicidad gratuita con amplias posibilidades.

En cualquier caso, los derechos de autor no deberían generar controversia fuera de los límites establecidos por la ley, si bien es cierto que muchos artistas necesitan de mayores protecciones legales contra aquellos que pretenden lucrarse a través de la distribución de productos que deberían haber adquirido, en un principio, para su simple y exclusivo disfrute personal.

 Es decir, por poner un ejemplo, si te descargas una película desde tu ordenador, no estás cometiendo una ilegalidad siempre y cuando te limites a reproducirla para tu propio disfrute, y sin ningún tipo de aspiración de negocio. Desde el momento que la copias en múltiples formatos y comienzas a venderla, tu labor deberá ser inevitablemente perseguida y castigada.

 

Uno de los casos particulares que más ha llamado la atención recientemente es el del grupo Russian Red, pseudónimo de Lourdes Hernández, cantante del grupo, que se decidió a grabar un vídeo casero en el que cantaba con look y actitud a medio camino entre el desenfado y la melancolía su tema de presentación, Cigarettes. Tras colgar su vídeo en la plataforma MySpace, experimentó un notable éxito que la ha llevado a realizar una gira de conciertos por todo el territorio nacional, y con expectativas de expansión a otros países.

Todo un acierto de reducidos costes publicitarios. Una chica que podría estar agotando su voz en el metro y que, sin embargo, ahora recorre multitud de ciudades expandiendo su melodía entre el circuito musical independiente, y con el apoyo de la crítica especializada. Además, la red le ha supuesto más posibilidades de publicitación gratuita mediante otras páginas web creadas por fans, que se han propuesto compartir el fenómeno a la vez que fomentan que su voz sea escuchada por un número de personas en imparable aumento.

En definitiva, la red dispone múltiples posibilidades que, por otra parte, ayudan a darse a conocer a aquellos que no tienen suficiente dinero para aparecer en todas partes y “comerse” al público apareciendo hasta en la sopa. El futuro queda en manos de los contenidos que sean capaces de generar los públicos, y de los usos de éstos que integren los medios.

La competición está servida, y siempre quedará un espacio para preguntarse si, en este mundo de acoso publicitario, la publicidad es sólo una necesidad, o es el fin de casi cualquier emprendimiento. ¿Acaso no se trata de vender una imagen, de ganar notoriedad, de resurgir de entre las cenizas de la mediocridad y el anonimato para hacerse escuchar, de ser recordado por algo? Pues sí, podría ser que así sea.

h1

Internet, profesora de la globalización

marzo 1, 2009

Bill Gates ha empezado bien el día. Después de un desayuno de lujo, abandona su mansión kilométrica para desplazarse en su vehículo de infarto con el objetivo de no llegar tarde a su entrevista. Bill Gates, el llamado profeta de la era de la información, saluda al mundo, sonríe avaricioso y suelta su gran perla: “La red hará posible el capitalismo puro”. El creador de Microsoft Windows está orgulloso de sí mismo. Tras el apoyo de las guerras y las multinacionales, grandes aliadas de la globalización, el mundo occidental gana, ordena y manda.

 

En palabras de Gates, “el consumidor puede elegir al mejor producto al precio más económico a escala mundial”. Sin embargo, cabría plantearse algunos “agujeros” de información en tales afirmaciones, como por ejemplo: ¿A qué consumidor se está refiriendo? ¿En qué continente vive? ¿Cuál es su renta? Además, y a niveles aún más profundos, podríamos llegar a preguntarnos: La raza humana, ¿por quiénes está compuesta? ¿Por consumidores o por personas?

Cierto es que el capitalismo trata a las personas con total indiferencia, convirtiéndolas en clientes, o, como diría Gates, en consumidores. Sin embargo, aparentemente nos permite las oportunidades de prosperar, a través del trabajo, el esfuerzo, y la suerte, siempre y cuando no tengamos que preocuparnos porque no sabemos si podremos cenar algo cuando caiga la noche, o si tendremos dónde pasarla. Gates, por su parte, no duda en echar un “cable” a las desigualdades evidentes en el reparto de riquezas a nivel mundial.

 La fundación Bill y Melinda Gates ha donado en los últimos años más de diez mil millones de dólares en proyectos humanitarios y caritativos, luchando contra el hambre y las enfermedades en los países que todavía no pueden ni siquiera plantearse conectarse a la red. Ello ha sido reconocido, entre otros casos, con la concesión a la multimillonaria pareja del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2006.

En cualquier caso, y aunque no se pueden dejar de agradecer tales ayudas, lo cierto es que resulta frívolo en exceso hablar de Internet como un medio capaz de conectar al mundo, teniendo en cuenta la realidad en la que todavía nos encontramos. Si fuéramos más concretos, podríamos atrevernos a afirmar sin equivocarnos que Internet puede poner en contacto instantáneo en la actualidad, al menos, a una parte del mundo.

Sólo hay que echar un vistazo a la lista que recoge los países con mayor número de usuarios de Internet para hacernos una idea del fenómeno al que estamos asistiendo. Ningún país del continente africano incluido en la lista. Con una población de unos 933 millones de personas, tan sólo 33 (menos de la población de España) pueden acceder a Internet en el continente más pobre del mundo. Un 3% de usuarios con respecto a los conectados en todo el mundo. Además, y aunque es cierto que el porcentaje de crecimiento de las conexiones entre 2000 y 2007 es espectacular (640,3%), parece que en África todavía tienen problemas más importantes de los que preocuparse.

 

 No se trata del hermanamiento tecnológico de los ciudadanos del mundo. Asistimos a la conexión de los privilegiados, que, por su parte, asumen ese intercambio de información y las múltiples posibilidades de vivir “a través del ordenador”, a cambio de aceptar un progresivo deterioro y enfriamiento de las relaciones humanas.

  Un buen ejemplo de ello es el terreno de la educación, en la que el profesor es sustituido progresivamente por la máquina que todo lo resuelve, fabricando alumnos modélicos que manejan ordenadores a la perfección antes de aprender con soltura a leer y escribir. El ordenador te guía, te explica y te resuelve las dudas.

Todos delante de la pantalla, absortos ante su brillo, sus mensajes y su inmediatez. Sin ponernos apocalípticos, Internet avanza en multitud de aspectos de la vida diaria en los que quizá no sería conveniente que avanzara, a pesar de constituir una herramienta muy útil como complemento de todo lo adquirido en los centros educativos.

De esta forma, la heterogénea y, por tanto, enriquecedora, influencia de los diversos profesores que pasan por delante de un alumno a lo largo de su vida académica –teniendo en cuenta que este contacto humano también puede producir puntuales influencias negativas y pérdidas de tiempo, de las que nunca está de más aprender- se ve reemplazada por la homogénea influencia del ordenador, que sumerge al alumno en océanos de información, incluyendo informaciones tanto erróneas como verdaderas, aconsejables y también peligrosas. En definitiva, lo humano frente a la máquina.

La web supone información, dinero, e incluso para muchos felicidad. Algunos aprovechan con gran inteligencia y avaricia las ventajas que aporta la globalización, soñando con hacerse ricos con ella, alcanzando la felicidad en sus alienantes sueños. Bill Gates puede respirar tranquilo. Mientras tanto, otros acuden a la red como un complemento, como un medio de comunicación, como un entretenimiento más, aprovechando para descansar a ratos en los que volver a enfrentarse con la realidad, y así poder descender de nuevo al mundo real.